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diciembre 21, 2012

DE FIN A PRINCIPIO


Cuento premiado por la
Academia Nacional de Ciencias

El 12 de febrero de 2009 se celebró el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin y el 24 de noviembre será el 150º aniversario de la publicación de su obra "El origen de las especies".
Por todo el mundo se vienen realizando innumerables actividades para festejar el "año darwiniano".

Es así que la Academia Nacional de Ciencias (que publica los trabajos científicos presentados por sus académicos o por investigadores independientes) desarrolló un amplio programa entre los cuales tuvo significativa importancia el Concurso Nacional de Cuentos Cortos relacionados con “la evolución”.

El día 6 de noviembre de este año, en la categoría de Alumnos del Segundo Ciclo de la Escuela Secundaria (“Polimodal”), Alejandra María Zani recibió su premio por este cuento “De Fin a Principio”.


DE FIN A PRINCIPIO

“De FIN a PRINCIPIO” nos habla del Big Bang desde una perspectiva diferente. Es “el” cuento de ciencia ficción con la gran cuota de alienado surrealismo que logra hacernos meditar.

Porque Alejandra María Zani con sólo diecisiete años encara la global problemática actual. Y no tiene prejuicios de incluir al hombre y hasta a Dios como protagonistas del Big Bang.

Y se atreve a plantear las mismísimas razones de las actuales condiciones mundiales. Y además logra penetrar nuestros mismísimos “yo” sin que logremos evitar cuestionarnos el existencialismo, desde una óptica universal.

De FIN a PRINCIPIO es especial para charlar y discutir entre amigos. Es el cuento joven que ningún adulto debe dejar de leer. Y puede ser leído por todo aquel que tenga un pensar maduro,... para comprender lo que subyace entre líneas...

... Y quedarán “tocados” por Alejandra María Zani,... pues así como ella sigue indagando en la búsqueda de la verdad,... ¡tú también lo harás!... Comenzarás por el fin y terminarás por el principio..."


Orlando Francisco Menéndez
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diciembre 03, 2012

La VIDA es...


¡Qué bella es la vida!
Sólo hay que aprender a amarla tal como es:

vacía de certezas,
llena de dudas,
poco verídica,
contradictoria,
complicada,
retorcida,
caótica,...

Y ya que en ese caos se halla la belleza,
no puede ser otra cosa más que ¡una mujer!

© Alejandra María Zani

agosto 21, 2012

¿QUIÉNES SON?


¿Quiénes son los que miran desde arriba,
barbudos tiranos de la Tierra Imaginada,
atroces jinetes del cielo amarronado?
Con su baile gastado se acercan cabalgando;
se inclinan, se asoman,… y picotean de mi mano
la jalea real que enveneno a escupitajos.

¿Quiénes son esos elegantes soberanos;
aquellos hombres-gato que festejan maullando?
¿Es que acaso no saben los patrones del tiempo
que el sol grácil ya se puso para ellos?
Las sombras acarician con su mano empolvada
el dolor de las almas que se saben cuerpo a tierra.

Y es que olvidan los elegantes caballeros,
que su reloj imaginario es supremo y no un derecho,
que la ley ya no existe y ese viejo astuto Don Tiempo
condena a los vivos a la eterna finitud,
a la desnuda conciencia del saberse huesudo
mientras los cadáveres gritan rasgando las rocas.

¡Que por favor les regalen un último suspiro!

                     
© Alejandra María Zani


julio 22, 2011

Culpa



No me mires despiadada
me hieres, me matas.
Si acaso los secretos cual cadenas,
en mi piel sin penas,
me tienen apresada.

© Alejandra M. Zani

Angustia



Respiro entrecortada,
rosal de espinas
que estira y lastima,
y quedo maniatada.



© Alejandra M. Zani

Tristeza



En el cierre de la etapa,
ni grisura, ni aspereza.
Sólo profunda tristeza
que teje lo estrangulado,
Cerrando el ciclo mantuvo
diez años siempre enfrascado.

© Alejandra M. Zani

octubre 25, 2010

MONÓLOGO A LA RAZÓN

¡Oh, desaventurada mente! ¡Cuántas veces más has de jugarme una mala pasada! Si son las tempestades suficientemente fuertes para derribar los muros que te imponen quietud, pues tú eres aún más fuerte para derribar el ser que acompaña mi humanidad.

¡Oh, bendita mente! Si sales tú de los cielos, pues ¿por qué siento que me llevas tortuosamente hacia el infierno? No es la razón tu mejor compañera, pero en el uso imaginario de su esencialidad, has sabido asesorarla. Mi cuerpo mortal se desvanece en cenizas de pensamientos fragmentados; mi dolido corazón sangra a borbotones por hallarse enajenado.



¡Oh, bendita mente! Si has de ser tú la culpable de mi perecer entonces por lo menos dejadme a elección mi propio final; si has de darme resultado lentamente, pues que sea presa bajo la inmortal ilusión, acogedora y embustera, que todo lo hace dibujarse; y no bajo aquel incesante mar de piedras blancas que me golpean y lastiman, sin tener el valor de abatirme por completo.




¡Ah! pero si han de cesar todos los sonidos del universo, y he de hallarme ante un último parpadeo, entonces sólo quiero ver y escuchar amor. Que sea el amor mi muerte, como hasta hace poco lo fue mi vida entera.


¡Oh amor, por qué habrías de tomar tal dirección! ¿Es que acaso sofocarte con palabras de poesía no es clama suficiente para alimentar tu incesante ego? Si es la vida un juego, y tú, amor, su creador, entonces quiero proclamarme un personaje que por su origen, desfallece inmune de dolor. Las espinas del rosal que me acompaña no arden más en mí.

¡Oh AMOR, pues tu eres fuego, y encendiste en mí lo más calmo de mi ser, hasta inquietarme el sereno corazón! Si he de culpar a la muerte por enterrarme en vida, he de culpar a la razón por ser su fiel aliada.




¡Razón, razón! ¿DÓNDE ESTÁS RAZÓN? Soy presa de tus redes, pero decides aparecer cuando lo destrozado nunca cede; y ahora te vas, te vas atormentada por tu falsedad, presa de un cuento ilusorio, presa de tu propia confusión. Corajudamente decido hoy abandonarte, dejarte ser libre de mi ser. Ser humano, ser racional. Si he de desprenderme de la facultad inherente de mi especie, he de  desplegarme hacia la inmortalidad.

¡Adiós, razón! Hoy te dejo atrás. En el abandono tus gritos no harán más eco, pues sobre ellos se alzarán los océanos de los dioses a quienes vendo hoy mi mente, a cambio de tan solo un favor: de hoy en más mi única guía es tu mayor enemigo, el amor. Si he de sentir dolor, pues mejor es afirmar haber vivido por lo que sentía perdido, a haber negado la vida por tus pensamientos carcelarios.

Oh amor, libérame de la mente, he de ser un ser en y por mí. He de encontrar el respeto por el más mínimo insecto, como por la madre del universo, la naturaleza. Y si logras hallar en mí algún vestigio de odio, DESTRÚYELO, aunque tengas que destruir a él conmigo, y aunque en él se halle mi final. Pues mi fin en el mundo es terminar con el odio, y por eso hoy me entrego a tus brazos.

Amor, tomadme fielmente, pues dejé de ser humano, para ser amor.

No deseo servir más a la razón, simplemente, deseo vivir.
(Sometimes my mind plays tricks on me.)


© Alejandra M. Zani