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mayo 11, 2014

DELECTACIÓN MOROSA


La tarde, con ligera pincelada
que iluminó la paz de nuestro asilo,
apuntó en su matiz crisoberilo
una sutil decoración morada.

Surgió enorme la luna en la enramada;
las hojas agravaban su sigilo,
y una araña en la punta de su hilo,
tejía sobre el astro, hipnotizada.

Poblóse de murciélagos el combo
cielo, a manera de chinesco biombo;
sus rodillas exangües sobre el plinto

manifestaban la delicia inerte,
y a nuestros pies un río de jacinto
corría sin rumor hacia la muerte.

                                                   Soneto de Leopoldo Lugones

marzo 07, 2013

EL NIDO AUSENTE


Sólo ha quedado en la rama
un poco de paja mustia
y, en la arboleda, la angustia
de un pájaro fiel que llama.


Cielo arriba y senda abajo,
no halla tregua a su dolor,
y se para en cada gajo
preguntando por su amor.


Ya remonta con su queja,
ya pía por el camino
donde deja en el espino
su blanda lana la oveja.


Pobre pájaro afligido
que sólo sabe cantar
y, cantando, llora el nido
que ya nunca ha de encontrar.

 
Leopoldo Lugones, poeta argentino nacido en
Villa de María del Río Seco, Córdoba, el 13 de junio de 1874
y fallecido en Tigre, Buenos Aires, el 18 de febrero de 1938

diciembre 08, 2010

Lied de la boca florida

Leopoldo Lugones (1874 – 1938)
Al ofrecerte una rosa
el jardinero prolijo,
orgulloso de ella, dijo:
no existe otra más hermosa.

A pesar de su color,
su belleza y su fragancia,
respondí con arrogancia:
yo conozco una mejor.

Sonreíste tú a mi fiero
remoque de paladín...
Y regresó a su jardín
cabizbajo el jardinero.


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Notas:

"lied" es una canción lírica breve cuya letra es un poema.

PERSONAJES:
El Narrador
La mujer 
El jardinero

Siempre es el Narrador en 1ª Persona, quien recuerda el suceso hablándole a su amada, (probablemente ya lo era en el tiempo que ocurrió, y seguramente al momento de narrarle).


Le dice que el jardinero, le ofreció una rosa que por ser fruto de su labor, lo enorgullecía y quería compartir aparentemente sólo por amabilidad.

El Narrador le recuerda (siempre a ella) la belleza, color y fragancia de dicha rosa, y que cuando el jardinero se la estaba obsequiando y diciéndole “no existe otra más hermosa” (por la rosa), el Narrador aprovechó la situación para galantear y piropear a su amada [“respondí con arrogancia: yo conozco una mejor (la mujer)”].

El Narrador sigue recordándole, lo que ella hizo entonces: “Sonreíste tú a mi fiero (mordaz) remoque (remoque o remoquete que Lugones usa de doble manera, tanto por su 2ª como su 4ª acepción, ya que el Narrador hace un floreo con sus palabras y de allí el título "... boca florida" ) de paladín (el Narrador ya era el paladín de ella o comenzaba a serlo)”.

Como resultado:

a ella le simpatizó dicha desmedida reacción del Narrador (“Sonreíste tú…”)
al jardinero lo desanimó (“Y regresó a su jardín cabizbajo el jardinero.”)

Téngase en cuenta que en la poesía no se explicita el sentimiento de ninguno de los tres, sino que sólo pueden inferirse y pueden ser objetos de interpretación o discusión.

Dicho sea de paso, ¡cuánto puede decirse en una poesía breve bien escrita!
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