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marzo 29, 2009

A LA RAREZA (según aquellos) - Brenda B Trejo


Dalí cubre de besos al lienzo
y su boca reseca las atrofiadas mentes.
Fantasmas petulantes con vaivén
enloquecen, en la penumbra, Ser retórico.

Escurren de sus ojos la mirada pendiente
vesania alabada eres reacia a cobardes.
Tu cuerpo me trastoca las malditas entrañas
vísceras redimidas penetran oscuros los muros.

¡Ay, Dalí somos diamantes negros!

El togado enviciado de patrañas nos confina
a colgar de sus palabras como búhos de pupilas amarillas.
¿Qué más da que nos embarren su dedo en la impía creencia?
De ser bestias que afanan su conciencia...

... ¡de ser reales, de ser cautivos!

Tú eres numen que palpita en tela blanca
la que delira con tus pinceles que acarician su sexo.
La que culmina en su centro con explosiones
de colores, de retazos... de armonía.

Yo soy tan tuya como de la locura
que si fueras fémina tu andorga empaparía
a las dementes criaturas con soberbia magnífica
las que pintan, las que escriben, las que de un respingo ríen.

Ser como eres y ser como soy
es una insólita mentira
que los imbéciles cegados de ambiciones
nos convierten en hijos de la omisión.

Somos hijos de nadie, de El Todopoderoso
que no les miente ni asesina
cuando de amores y desprecios
son aclamados, sus engendros, con extraño pudor.

¡Ay, Dalí somos diamantes negros con un raro resplandor!



marzo 25, 2009

SURREALISMO - Brenda B. Trejo


Bajo las sábanas grises
esconden los amantes sus besos,
y las palabras tienen matices
que se construyen de rezos.

Aquellos que dominan el sueño
por entes salpicados de fuego,
pierden glorioso a su dueño
sediento de amor y absorben su ego.

Tajante ha sido cortado el hilo
que suspendía las entrañas del hombre,
el deseo de salir del exilio
ha dado a la muerte un nombre.

Sobre el cielo azulado
guardan ellos sus secretos,
y el universo a su lado
les teme ser discreto.


Brenda B. Trejo
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ACERCA DE LA SENSUALIDAD - Brenda B. Trejo

ACERCA DE LA SENSUALIDAD

Acércate, tocáme, sientéme.
Como la luna se posa en el mar, házme tuya.
Bésame, acariciame, aléjate.
Como el sol se esconde entre las montañas, ésta tarde.

Desconóceme, rómpeme, destrózame.
Importa poco que mi rostro no conozcas.
Alárgame, súbeme, ábreme.
Mis muslos son puentes, aposentos de tus labios.
Sublima, endoblece, camina.
Por mi boca, mi amor, por mi boca.


Brenda B. Trejo
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“BRENDA” - Brenda B. Trejo


Su figura, desenfocada manía
empapada la tez y llena su boca.
De suaves, enfáticos, aromas que evoca
su contorno, su vientre, que amor pretendía.

Sus hostiles huellas enmarcan
la arena pálida y seca.
Su corazón se envaina, se derrite
sin pensar, que existe otro día.

Su gélida sonrisa, se quiebra, se transforma
en cristal agrietado
en gotas de luz que cegadoras
se apagan, enmudecen, ahí en lo que toca.

Su cuerpo, su océano
azul y negro.
Su centro, su extremo
amor y deseo.

Brenda B. Trejo

Tú eres palabras (Brenda B. Trejo)


Es costumbre
de mí, hojear el éxtasis
de tus páginas ávidas en mis pergaminos.

Escribir
con violencia el sol reflejado
en las alargadas pupilas de ti, mi amante.

Desencantar
poesías de sílabas monótonas
con tus labios enrojecidos besando sin saber a quién, Cariño.

Apenas y tocar sutilmente
el contorno de tu esencia pálida,
regocijando en las letras de tus poemas agrios.

Y tenerte, un día...
cuando no des un respiro de ausencia
al suave pétalo de mí, mis brazos.

Brenda B. Trejo

Mis recuerdos - Brenda B. Trejo


Gozan de acariciar
el contorno de los tuyos
de buscarte entre las cacofonías lejanas
clama mi tez de acariciar tus advenedizos poros

¡De iluminarte... el espectro policromático!

Recuerdan, huraños, mis pensamientos
de aquel otoño cuando juntos fuimos.
Almas hostiles y desmedidas
con ciegas, las manos de los dos.

Prometen embusteros olvidarte
siendo que, vagamente, te recuerdan.
Ámbar el corazón desvestido
de seducciones al recordarte.

Provocan ahogadas afonías
cuando escriben lentos el tiempo
sin relegar, amorfas, las memorias
de ti vana armonía.

Alargan fulminantes las palabras
de tu boca desteñidas.
Cuando regocijantes tendrían
el motivo de olvidarte aquel día.

Brenda B. Trejo