Que se te escapa el negro, que se te escapa.
Cómo sudas corriendo, sudor de caza.
Vende rubio en el metro, ¡oh, que gran falta!;
el tabaco es veneno, droga que mata.
Vende rubio o moreno, ¡olé, que guasa!;
dale porra a ese perro, dale en la cara.
Y el brazo que retuerzo, cómo resbala,
me parece de acero y de mermelada
Pero, qué pienso,
tú pega y calla,
no mires el fuego de su mirada.
Podría ser tu nieto,
pero es tu rata, con la que
haces el juego que a ti
te mandan.
Qué risa y qué choteo,
nunca se falla.
Le dejas varios metros
para que vaya el negrito
extranjero salta que salta
hacia tu compañero que
arriba aguarda con su porra
y su cabreo, para dar caña.
Pero, qué pienso,
tú pega y calla,
no mires el fuego de su mirada.
Podría ser tu nieto,
pero es tu rata, con la que
haces el juego que a ti
te mandan...
...Pareja de europeos,
crisol de España.
© Cristian Casares
Nota:
Las fotografías solamente ilustran los lugares donde acontecen los hechos casi cotidianos descritos en la poesía. He considerado como un buen poema a la letra de esta canción, porque me agradan mucho el estilo y recursos literarios –especialmente la ironía retórica– con que parece reflejar y encarar una problemática de demasiadas y escabrosas aristas. Y por supuesto, me parece genial la relevancia semántica que adquiere con la música y la interpretación de "Ella Baila Sola" (Marilia Casares y Marta Botía).