julio 02, 2014

Miro objetos y veo tus ojos


Poema del día 1 de Julio de 2014

Miro objetos y veo tus ojos;
escucho violines en un atardecer de sombras
a la espera de abordar el tren de las seis.

Y me hacen crecer las ganas de volver a verte,
de sentir tu mano sobre mi rodilla entumecida 
y renuente a hacerme caminar.

En mi espalda surge 
una montaña de hueso 
que sobresale hasta la puesta del sol.

Entonces recuerdo que yo era aquella,
la misma que provocó tu temblor,
que te hizo el amor sin que te dieras cuenta
mil veces en cuatro tiempos dos compases y seis silencios.

Mi cerebro podrá confundirme,
olvidar "cierto" día, pero ¿olvidarte a ti?
¡Jamás! Ni tus ojos ni tu boca, Corazón Mío.

Silenciándome intento escribirte mis versos
deseando que se prendan de tu boca
y se cuelguen de tus pestañas…
¡Ah,… cuánto te quiero!


©   María  Ayala (Monterrey, N.L., México)




mayo 24, 2014

CAUTIVA


María Ayala con Yeya

             
             ¿Qué hago aquí
             comiéndote a palabras,
             olfateando tu sombra,
             adivinando tu parpadeo?

              
             Trenzo laberintos con tu risa,
             me tatúo caricias inventadas.
             —¡Huye! —me dice la razón,
             pero no puedo salir de ti.


©   María  Ayala
Monterrey, N.L., México


Mi amiga regiomontana, me sigue sorprendiendo con nuevos escritos. Ésta es una bella poesía, de ágil lectura pero profundo sentimiento (como tiene que ser). Muchas gracias, colega María, por seguir ofreciendo tan bellas poesías dignas de admirar.

mayo 11, 2014

EDGAR ALLAN POE

Edgar Allan Poe (dibujo)


Pompas del mármol, negra anatomía
Que ultrajan los gusanos sepulcrales,
Del triunfo de la muerte los glaciales
Símbolos congregó. No los temía.

Temía la otra sombra, la amorosa,
Las comunes venturas de la gente;
No lo cegó el metal resplandeciente
Ni el mármol sepulcral sino la rosa.

Jorge Luis Borges
Como del otro lado del espejo
Se entregó solitario a su complejo
Destino de inventor de pesadillas.

Quizá, del otro lado de la muerte,
Siga erigiendo solitario y fuerte
Espléndidas y atroces maravillas.
                        

                                   
                                     soneto de Jorge Luis Borges

DELECTACIÓN MOROSA


La tarde, con ligera pincelada
que iluminó la paz de nuestro asilo,
apuntó en su matiz crisoberilo
una sutil decoración morada.

Surgió enorme la luna en la enramada;
las hojas agravaban su sigilo,
y una araña en la punta de su hilo,
tejía sobre el astro, hipnotizada.

Poblóse de murciélagos el combo
cielo, a manera de chinesco biombo;
sus rodillas exangües sobre el plinto

manifestaban la delicia inerte,
y a nuestros pies un río de jacinto
corría sin rumor hacia la muerte.

                                                   Soneto de Leopoldo Lugones

mayo 01, 2014

CASI GRINGO


Yo soy del Chaco argentino,
nacido en esta región
soy tan hijo de esta tierra,
que me siento emparentado
al quebracho colorado
y al capullo de algodón.

En mis venas corre sangre
de la Italia forjadora
de la estirpe labradora
que en mi patria se afincó.

Fueron gringos mis dos padres
y también mis dos hermanos
que desde suelo italiano,
con la América soñaron.

Aquel sueño y el destino,
los empujaron un día
a dejar toda una vida
por otra, tal vez mejor
y en un buque se embarcó
con lágrimas mi familia.

Porque allá dejaron todo
con sus penas y alegría:
a la patria, a sus amigos,
a sus padres, a la villa,
a los sueños de la infancia,
que eran carne de ilusión.

Mas sus pupilas mojadas
con llantos de mil ausencias
se secaron de esperanza
al ver esta noble tierra
que esperándolos estaba
para borrar con su sol,
las noches de tantas guerras;
que esperaba para darles
un arado y una reja,
trigo de paz para el pan
y un rancho para querencia.

Así llegaron al Chaco,
mis hermanos y mis padres
plantando una humilde chacra,
rodeada de quebrachales
pagando en sudor de sangre
sus blancos algodonales
y olvidando con trabajo,
la noche de sus pesares.

Luego, Dios, que nunca olvida,
premió el sufrir de mi madre
con un puñado de hijos,
tan rubios como trigales
y trigueños color sombra
de adentro de los obrajes.

Entre ellos, llegué yo
a ver la luz de este Chaco,
a escuchar sin comprender
los mil murmullos del campo
a gastarme las rodillas,
gateando por todo el rancho
y prenderme de mi madre,
para dormirme mamando.

Yo ni contaba dos años,
cuando mi madre partiera
para dar vida a otro hermano…
Ya nunca la volví a ver,
ya nunca estuvo en el rancho,
solo volvió mi familia,
todos de negro y llorando
y mi hermana la mayor,
mientras me alzaba en sus brazos
trató de hacerme entender,
que mi madre no estaría
nunca jamás en el rancho
porque Dios la había llamado
para tenerla a su lado.

La chacra quedó en silencio,
todos hablaban despacio
y yo recorría el patio
siempre buscando y buscando.
Mas un día se quebró
el silencio con un llanto
que brotaba de la cuna
hecha de rústico palo.
Hacia adentro fui corriendo,
los ojos grandes mirando,
y asomado a la cunita,
he visto de cerca el llanto...

Era un trueque del destino,
mi madre por un hermano:
así terminó su vida,
dejando otra vida en cambio,
y se internó tierra adentro
por sujetarnos al Chaco.

Porque si yo tengo sangre
de esa gringa de otros pagos,
también la tiene la sombra
profunda de los quebrachos.

Y si sus huesos y carnes
viven en mi ser andando
también viven en la tierra
de una tumba de este pago
y están abonando el suelo,
caliente de nuestro Chaco.

Por eso es que yo me siento
emparentado a esta tierra;
por eso es que yo teniendo
tanta sangre de italiano
me siento tan argentino,
tan chaqueño y tan hermano
de las chacras, de los montes,
de los indios mocovíes,
de los tobas y matacos,
razas todas que en la selva
de entre los cardos brotaron
como fruto de esta tierra
donde mi madre ha quedado.

Todo tiene algo que ver
con mi sangre y su pasado.
Por eso, aunque casi gringo,
lo quiero tanto a mi Chaco.


Luis Landriscina (n. Colonia Baranda, Chaco, Argentina, 19 de diciembre de 1935)
Poema, resumen autobiográfico, de su libro “De todo como en galpón”, 1994.

agosto 23, 2013

Un relámpago apenas


    Besas como si fueses a comerme.
    Besas besos de mar, a dentelladas.
    Las manos en mis sienes y abismadas
    nuestras miradas. Yo, sin lucha, inerme,

    me declaro vencido, si vencerme
    es ver en ti mis manos maniatadas.
    Besas besos de Dios. A bocanadas
    bebes mi vida. Sorbes. Sin dolerme,

    tiras de mi raíz, subes mi muerte
    a flor de labio, Y luego, mimadora,
    la brizas y la rozas con tu beso.

    Oh Dios, oh Dios, oh Dios, si para verte
    bastara un beso, un beso que se llora
    después, porque, ¡oh, por qué!, no basta eso.



Blas de Otero Muñoz, poeta español nacido en Bilbao, País Vasco, el 15 de marzo de 1916 y fallecido en Majadahonda, Madrid, el 29 de junio de 1979, fue uno de los principales representantes de la poesía social de los años cincuenta en España.

agosto 10, 2013

AMIGOS MÍOS ME ENAMORÉ

Escuchar aquí, la versión de Jairo,
que es la mejor de esta canción. 
Amigos míos me enamoré,
creo que al fin me enamoré;
sucede que encontré el amor
y francamente es lo mejor
que me podía suceder.

Gian Franco Pagliaroautor de
"Amigos míos, me enamoré"
No esperen charlas de café
ni horas vacías a granel,
por si lo quieren saber
les diré que fue sin querer,
que sin querer me enamoré.

Al diablo con la soledad,
no me hablen de la libertad;
la libertad no es caminar
sin rumbo por cualquier lugar.

Aquel que nunca pudo amar
no sabe que puede volar
y ser más libre que un gorrión
encadenado a un corazón.

Amigos míos me enamoré,
por fin me espera una mujer,
una mujer con quien soñar
y compartir el ancho mar
del porvenir.

En mis recuerdos quedarán
esos momentos del ayer
que emborrachado de amistad,
de juergas, copas y algo más,
anduve ciego sin saber.

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Gian Franco Pagliaro 
(Nápoles, 1941 - Buenos Aires, 2012)