abril 21, 2015

Nos sobran los motivos

Esta sala de espera sin esperanza,
estas pilas de un timbre que se secó
este helado de fresa de la venganza
esta empresa de mudanza
con los muebles del amor.

Esta campana muda en el campanario,
esta mitad partida por la mitad,
estos besos de Judas, este calvario,
este look de presidiario,
esta cura de humildad.

Este cambio de acera de tus caderas,
estas ganas de nada menos de ti
este arrabal sin grillos en primavera,
ni espaldas con cremalleras,
ni anillos de presumir.

Esta casita de muñecas de alterne
este racimo de pétalos de sal
este huracán sin ojos que lo gobiernen
este jueves, este viernes
y el miércoles que vendrá.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.

Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que éstos son
los últimos versos que te escribo.

¡Para decir "con Dios" a los dos
nos sobran los motivos!

♫ ♪ ♫ ♪ ♫ ♪ ♫ ♪

Este nido de pájaro disecado
este perro andaluz sin domesticar
este trono de príncipe destronado
esta espina de pescado
esta ruina de Don Juan.

Este nido de pájaro disecado
este perro andaluz sin domesticar
este trono de príncipe destronado
esta espina de pescado
esta ruina de Don Juan.

Esta lágrima de hombre de las cavernas
esta horma de zapato de Barba Azul,
qué poco rato dura la vida eterna
por el túnel de tus piernas,
entre Córdoba y Maipú.

Esta guitarra cínica y desnutrida
con su terco “knock, knockin' on heaven's doors”,
estos labios que saben a despedida
a vinagre en las heridas
a pañuelo de estación.

Este Land Rover aparcado en tu duda
la rueca de Penélope en Luna Park
estos ojos que saben que te desnudan
esta caracola viuda
sin la pianola del mar.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.

Por las esquinas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que éstos son
los últimos versos que te escribo;

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.

Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que éstos son
los últimos versos que te escribo;

¡Para decir "con Dios" a los dos
nos sobran los motivos!



--------------- Joaquín Sabina

abril 12, 2015

EL CELAJE

 soneto
¿A dónde fuiste, amor; a dónde fuiste?
Se extinguió en el poniente el manso fuego,
y tú que me decías: "Hasta luego,
volveré por la noche"... ¡No volviste!

¿En que zarzas tu pie divino heriste?
¿Que muro cruel te ensordeció a mi ruego?
¿Que nieve supo congelar tu apego
y a tu memoria hurtar mi imagen triste?

¡Amor, ya no vendrás! En vano, ansioso,
de mi balcón atalayando vivo
el campo verde y el confín brumoso.

Y me finge un celaje fugitivo
nave de luz en que, al final reposo,
va tu dulce fantasma pensativo.

Amado Nervo  (1870-1919) 
poeta prosista mexicano

febrero 10, 2015

IV. El pulpero. A buena cuenta

IV. El pulpero. A buena cuenta


104
José Hernández (1834-1886)
Seguiré esta relación,
aunque pa chorizo es largo:
el que pueda hágase cargo
cómo andaría de matrero,
después de salvar el cuero
de aquel trance tan amargo.

105
Del sueldo nada les cuento,
porque andaba disparando;
nosotros de cuando en cuando
solíamos ladrar de pobres:
nunca llegaban los cobres
que se estaban aguardando.

106
Y andábamos de mugrientos
que el mirarnos daba horror;
les juro que era un dolor
ver esos hombres, ¡por cristo!
En mi perra vida he visto
una miseria mayor.

107
Yo no tenía ni camisa
ni cosa que se parezca;
mis trapos sólo pa yesca
me podían servir al fin…
no hay plaga como un fortín
para que el hombre padezca.

108
Poncho, jergas, el apero,
las prenditas, los botones,
todo, amigo, en los cantones
jue quedando poco a poco;
ya me tenían medio loco
la pobreza y los ratones.

109
Sólo una manta peluda
era cuanto me quedaba
la había agenciao a la tabla
y ella me tapaba el bulto;
yaguané que allí ganaba
no salía– ni con indulto.

110
Y pa mejor hasta el moro
se me jue de entre las manos;
no soy lerdo pero, hermano,
vino el comendante un día
diciendo que lo quería
pa enseñarle a comer grano.

111
Afigúrese cualquiera
la suerte de este su amigo,
a pie y mostrando el umbligo,
estropiao, pobre y desnudo;
ni por castigo se pudo
hacerse más mal conmigo.

112
Ansí pasaron los meses,
y vino el año siguiente,
y las cosas igualmente
siguieron del mesmo modo:
adrede parece todo
pa atormentar a la gente.

113
No teníamos más permiso,
ni otro alivio la gauchada,
que salir de madrugada,
cuando no había indio ninguno,
campo ajuera a hacer boliadas
desocando los reyunos.

114
Y cáibamos al cantón
con los fletes aplastaos,
pero a veces medio aviaos
con plumas y algunos cueros,
que pronto con el pulpero
los teníamos negociaos.

115
Era un amigo del jefe
que con un boliche estaba;
yerba y tabaco nos daba
por la pluma de avestruz,
y hasta le hacía ver la luz
al que un cuero le llevaba.

116
Sólo tenía cuatro frascos
y unas barricas vacías,
y a la gente le vendía
todo cuanto precisaba…
algunos creiban que estaba
allí la proveduría.

117
¡Ah, pulpero habilidoso!
Nada le solía faltar.
¡Ahijuna!, Para tragar
tenía un buche de ñandú;
la gente le dio en llamar
el boliche de virtú.

118
Aunque es justo que quien vende
algún poquito muerda,
tiraba tanto la cuerda
que, con sus cuatro limetas
él cargaba las carretas
de plumas, cueros y cerda.

119
Nos tenía apuntaos a todos
con más cuentas que un rosario,
cuando se anunció un salario
que iban a dar, o un socorro;
pero sabe Dios qué zorro
se lo comió al comisario;

120
pues nunca lo vi llegar,
y al cabo de muchos días
en la mesma pulpería
dieron una güena cuenta,
que la gente muy contenta
de tan pobre recibía.

121
Sacaron unos sus prendas,
que las tenían empeñadas;
por sus deudas atrasadas
dieron otros el dinero;
al fin de fiesta el pulpero
se quedó con la mascada.

122
Yo me arrescosté a un horcón
dando tiempo a que pagaran,
y poniendo güena cara
estuve haciéndome el poyo,
a esperar que me llamaran
para recibir mi boyo.

123
Pero ahi me puede quedar
pegao pa siempre al horcón,
ya era casi la oración
y ninguno me llamaba;
la cosa se me ñublaba
y me dentró comezón.

124
Pa sacarme el entripao
vi al mayor, y lo fi a hablar;
yo me lo empecé a atracar,
y como con poca gana
le dije: tal vez mañana
acabarán de pagar.

125
¡Que mañana ni otro día!,
Al punto me contestó:
la paga ya se acabó;
¡siempre has de ser animal!
Me raí y le dije: yo…
no he recebido ni un rial.

126
Se le pusieron los ojos
que se le querían salir,
y ahi no más volvió a decir
comiéndome con la vista:
¿y qué querés recibir
si no has dentrao en la lista?

127
Esto sí que es amolar­,
dije yo pa mis adentros;
van dos años que me encuentro
y hasta aura he visto ni un grullo;
dentro en todos los barullos
pero en las listas no dentro.

128
Vide el pleito mal parao
y no quise aguardar más…
es güeno vivir en paz
con quien nos ha de mandar;
y reculando pa atrás
me le empecé a retirar.

129
Supo todo el comendante
y me llamó al otro día,
diciéndome que quería
aviriguar bien las cosas…
que no era el tiempo de rosas,
que aura a naides se debía.

130
Llamó al cabo y al sargento
y empezó la indagación:
si había venido al cantón
en tal tiempo o en tal otro…
y si había venido en potro,
en reyuno o redomón.

131
Y todo era alborotar
al ñudo, y hacer papel;
conocí que era pastel
pa engordar con mi guayaca;
mas si voy al coronel
me hacen bramar en la estaca.

132
¡Ah, hijos de una…! ¡La codicia
ojalá les ruempa el saco!
Ni un pedazo de tabaco
le dan al pobre soldao,
y lo tienen, de delgao,
más ligero que un guanaco.

133
Pero qué iba a hacerles yo,
charabón en el desierto;
más bien me daba por muerto
pa no verme más fundido:
y me les hacía el dormido
aunque soy medio despierto.

Del libro: "Martín Fierro"
http://www.todo-argentina.net/Literatura_argentina/Biografias_de_literatura/jose_hernandez/Martin%20Fierro/index_mf.htm

febrero 08, 2015

CANCIÓN DE ADIÓS

Fuiste la luz de mi vida
y mi musa preferida
pero todo se acabó;
fuiste mi cruz de rosario
mi suerte en el calendario
la dueña de mi colchón.

Fuiste un tango puro y duro
escrito en papel oscuro
que no quiero ni cantar;
una guitarra sin cuerdas
un collar falso de perlas
que nunca vieron el mar.

Fuiste un jardín de malvones
un vinilo sin rayones
una dama de verdad
que duro quince minutos
y ahora me dejas el luto
de no querer verte más

Fuiste una Lady Madonna
fuiste un gol de Maradona
fuiste la mano de dios;
fuiste todo pero fuiste
yo no sé si me entendiste
que te estoy diciendo adiós

Fuiste “El día que me quieras"
fuiste Gardel y Le Pera
y la Isla de Camarón
fuiste en Madrid, Hortaleza
y en Buenos Aires princesa
reina de mi corazón.

Fuiste la luz de mi vida
y mi musa preferida
que ya no puedo expirar
ni un canto ni una ranchera
ni un solo verso siquiera
solo esta canción de adiós

Fuiste la luz de mi vida
y mi musa preferida
que ya no pueda expirar
ni un tango ni una ranchera
ni un solo verso siquiera
solo esta canción de adiós.

Y este fue mi testamento
de un amor que de contento
no me dejó ni el sudor
solo queda despedirme
con voz ronca pero firme
el mal trago ya paso.

Medio vals mitad ranchera
le pongo el nombre que quieras
y lo pinto rock and roll
aquí adelante de todos
le estoy diciendo a mi modo
te estoy diciendo a mi modo:
¡Buena suerte, chau, adios!


"Canción de adiós" del cantautor COTI
Roberto Fidel Ernesto Sorokin Espasa
(n. Rosario, Santa Fe, Argentina, 1973)

enero 07, 2015

¿Cómo se consiguen los olvidos?


No puedo o simplemente no consigo
prescindir de tu recuerdo entre mis cosas
interrumpes mis momentos y mis libros
me asaltas y te anoto entre mis glosas

No alcanzo a proponerte en mis olvidos
y de aquello no resuelto eres la diosa
vanos son de enterrarte mis intentos
e inútil el reemplazo de tu boca.-

Mi desafío es borrarte de mi vida
confesándome vencido a toda hora
me doblega recurrente la nostalgia
y vencido me entrego a la deshonra

De tu erario yo soy la pertenencia
en mi inventario no encuentro tu persona
despareja realidad esta falencia
que por amor me lleva a la zozobra


Enrique Páez Márquez
22 de Mayo de 2010
Tucumán - Argentina

NOTA: Con Enrique disfrutamos compartir nuestros escritos desde el 27 de junio de 2008, aunque no llegamos a conocernos en persona. Durante un tiempo me llamó la atención no verlo, hasta que lamenté enterarme que falleció el 14 de agosto de 2010

diciembre 11, 2014

«A una mujer que se afeitaba y estaba hermosa»

(El "soneto de uno de los Argensola")
––––––––––––––

Yo os quiero confesar, don Juan, primero,
que aquel blanco y color de doña Elvira
no tiene de ella más, si bien se mira,
que el haberle costado su dinero.

Pero tras eso confesaros quiero
que es tanta la beldad de su mentira,
que en vano a competir con ella aspira
belleza igual de rostro verdadero.

Mas ¿qué mucho que yo perdido ande
por un engaño tal, pues que sabemos
que nos engaña así Naturaleza?

Porque ese cielo azul que todos vemos,
ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!

––––––––––––––

Lupercio Leonardo de Argensola (1559 - 1613)
Bartolomé Juan Leonardo de Argensola (1562 - 1631)
Nacieron en Barbastro, Huesca, Aragón. 
NOTA:
Parece haberlo escrito Lupercio Leonardo, como hablando a su hermano Bartolomé Juan, al que menciona por su segundo nombre.

diciembre 05, 2014

Reflexiones de Daniela


  «Perdona si se me desabotona el corazón cuando me hablas.»

  «No sé donde esconder la felicidad cuando te acercas.»


  «En el poema de tu boca se extienden todos mis abismos.»

  «Había olvidado lo que nos duraba la felicidad.»



Daniela Karina Tomé es músico, guitarrista y compositora.
Ella suele escribir canciones; su poesía es mayormente la trova.
Pero suele escribir reflexiones poéticas, como estas. ¿Les gustan?