enero 29, 2011

Que se te escapa el negro


Que se te escapa el negro, que se te escapa.
Cómo sudas corriendo, sudor de caza.
Vende rubio en el metro, ¡oh, que gran falta!;
el tabaco es veneno, droga que mata.

Vende rubio o moreno, ¡olé, que guasa!;
dale porra a ese perro, dale en la cara.
Y el brazo que retuerzo, cómo resbala,
me parece de acero y de mermelada

Pero, qué pienso,
tú pega y calla,
no mires el fuego de su mirada.
Podría ser tu nieto,
pero es tu rata, con la que
haces el juego que a ti
te mandan.





Qué risa y qué choteo,
nunca se falla.
Le dejas varios metros
para que vaya el negrito
extranjero salta que salta
hacia tu compañero que
arriba aguarda con su porra
y su cabreo, para dar caña.

Pero, qué pienso,
tú pega y calla,
no mires el fuego de su mirada.
Podría ser tu nieto,
pero es tu rata, con la que
haces el juego que a ti
te mandan...
  ...Pareja de europeos,
  crisol de España.
© Cristian Casares  

Nota: 
Las fotografías solamente ilustran los lugares donde acontecen los hechos casi cotidianos descritos en la poesía. He considerado como un buen poema a la letra de esta canción, porque me agradan mucho el estilo y recursos literarios –especialmente la ironía retórica– con que parece reflejar y encarar una problemática de demasiadas y escabrosas aristas. Y por supuesto, me parece genial la relevancia semántica que adquiere con la música y la interpretación de "Ella Baila Sola" (Marilia Casares y Marta Botía).

enero 14, 2011

LA NOCHE AQUELLA soneto con eco


Fue noche de profunda huella, ella
donde nos dimos con ternura, pura,
y con fiereza que en querella, sella
a la pasión con atadura, dura.

Ah, esa noche fui la estrella, bella,
chispa, fuego, la conjura, impura.
Fui también como una centella, della,
ráfaga de luz, sombra oscura, cura.

Y gusté con fruición tu boca, loca.
Me diste a libar de tus labios, sabios,
el néctar que me provoca, invoca.

Hoy que común son intercambios, cambios,
su recuerdo no se retroca, troca,
porque es de amor… y sin resabios, agrios.



Isabel Ramírez Carreón
14/01/11

diciembre 24, 2010

De un caminante enfermo que se enamoró donde fue hospedado - SONETO

Luis de Góngora, por Velázquez

Descaminado, enfermo, peregrino,
en tenebrosa noche, con pie incierto
la confusión pisando del desierto,
voces en vano dio, pasos sin tino.

Repetido latir, si no vecino,
distinto, oyó de can siempre despierto,
y en pastoral albergue mal cubierto,

piedad halló, si no halló camino.

Salió el Sol, y entre armiños escondida,
soñolienta beldad con dulce saña
salteó al no bien sano pasajero.

Pagará el hospedaje con la vida;
más le valiera errar en la montaña
que morir de la suerte que yo muero.


Luis de Góngora y Argote  (1561 – 1627) 

diciembre 08, 2010

Lied de la boca florida

Leopoldo Lugones (1874 – 1938)
Al ofrecerte una rosa
el jardinero prolijo,
orgulloso de ella, dijo:
no existe otra más hermosa.

A pesar de su color,
su belleza y su fragancia,
respondí con arrogancia:
yo conozco una mejor.

Sonreíste tú a mi fiero
remoque de paladín...
Y regresó a su jardín
cabizbajo el jardinero.


______________

Notas:

"lied" es una canción lírica breve cuya letra es un poema.

PERSONAJES:
El Narrador
La mujer 
El jardinero

Siempre es el Narrador en 1ª Persona, quien recuerda el suceso hablándole a su amada, (probablemente ya lo era en el tiempo que ocurrió, y seguramente al momento de narrarle).


Le dice que el jardinero, le ofreció una rosa que por ser fruto de su labor, lo enorgullecía y quería compartir aparentemente sólo por amabilidad.

El Narrador le recuerda (siempre a ella) la belleza, color y fragancia de dicha rosa, y que cuando el jardinero se la estaba obsequiando y diciéndole “no existe otra más hermosa” (por la rosa), el Narrador aprovechó la situación para galantear y piropear a su amada [“respondí con arrogancia: yo conozco una mejor (la mujer)”].

El Narrador sigue recordándole, lo que ella hizo entonces: “Sonreíste tú a mi fiero (mordaz) remoque (remoque o remoquete que Lugones usa de doble manera, tanto por su 2ª como su 4ª acepción, ya que el Narrador hace un floreo con sus palabras y de allí el título "... boca florida" ) de paladín (el Narrador ya era el paladín de ella o comenzaba a serlo)”.

Como resultado:

a ella le simpatizó dicha desmedida reacción del Narrador (“Sonreíste tú…”)
al jardinero lo desanimó (“Y regresó a su jardín cabizbajo el jardinero.”)

Téngase en cuenta que en la poesía no se explicita el sentimiento de ninguno de los tres, sino que sólo pueden inferirse y pueden ser objetos de interpretación o discusión.

Dicho sea de paso, ¡cuánto puede decirse en una poesía breve bien escrita!
__________________________________

diciembre 05, 2010

EL SOBRIO Y EL GLOTÓN (Fábula en verso de Concepción Arenal)


Había en un lugarón
Dos hombres de emucha dad,
Uno de gran sobriedad
Y el otro gran comilón.

La mejor salud del mundo
Gozaba siempre el primero.
Estando de Enero a Enero
Débil y enteco el segundo.

«¿Por qué el tragón dijo un día
Comiendo yo mucho más
Tú mucho más gordo estás?
No lo comprendo a fe mía.»


«Es le replicó el frugal

 Concepción Arenal en 1952 oleo de G Bello
Y muy presente lo ten,
Porque yo digiero bien,
Porque tú digieres mal.»


Haga de esto aplicación

El pedante presumido
Si porque mucho ha leído
Cree tener instrucción,

Y siempre que a juzgar fuere
La regla para sí tome:
No nutre lo que se come
Sino lo que se digiere.



Concepción Arenal (Ferrol, La Coruña, 31 de enero de 1820 - Vigo, Pontevedra 4 de febrero de 1893) En 1841 entró, contra la voluntad de su madre, como oyente en la Facultad de Derecho de la Universidad Central (actual Universidad Complutense de Madrid), vistiendo ropas masculinas, puesto que en la época la educación universitaria estaba vedada a las mujeres. Vestida también de hombre, Concepción participó en tertulias políticas y literarias, luchando así contra lo establecido en la época para la condición femenina.

noviembre 07, 2010

Endechas

(popular de la poesía castellana)

Parióme mi madre
una noche escura,
cubrióme de luto,
faltome ventura.

Cuando yo nascí,
era hora menguada,
ni perro se oía,
ni gallo cantaba.

Ni gallo cantaba,
ni perro se oía,
sino mi ventura
que me maldecía.

Apartaos de mí,
bien afortunados,
que de sólo verme,
seréi desdichados.

Dixeron mis hados,
cuando fui nascido,
si damas amase
fuese aborrecido.

Fui engendrado
en signo nocturno,
reinaba Saturno
en curso menguado.

Mi lecho y la cuna
es la dura tierra;
crióme una perra,
mujer no, ninguna.

Muriendo, mi madre,
con voz de tristura,
púsome por nombre
hijo sin ventura.

Cupido enojado
con sus sofraganos
el arco en las manos
me tiene encarado.

Sobróme el amor
de vuestra hermosura,
sobróme el dolor,
faltóme ventura.



octubre 29, 2010

MUSAS ESQUIVAS - soneto


¿Podrá usted ser, mi estimulante hada,
la que termine mi fatal espera;
la que por fin, la negra puerta abriera,
soltando mi pasión alborotada?

¿Podrá vencer mi voz aletargada,
al disparar al corazón, certera?
¿Y extender su mano compañera,
para correr los velos de mi nada?

Mas si mi duda es una quimera,
una falacia, un torpe desatino,
cual burla del placer que se me priva,

derramaré mi lágrima postrera
por la estocada cruel con que el destino,
le dio la Muerte, amante musa esquiva.

Silvia Pereiro  28/07/2010